miércoles, 15 de mayo de 2024

4-CASO: ¡PERO...QUE RARO!

 

Al concluir la clase, Elías Borrego se quedó sentado en el escritorio del salón mirando una a una, las evaluaciones que el grupo le había realizado en el formato oficial que la Universidad destinaba para conocer el desempeño del docente.

 

Era su última clase de la materia Gestión Gerencial, en el Diplomado de Gerencia al Minuto, dictado a la empresa Multinacional Stake International. Esta clase había terminado hacía 15 minutos; dictó en total 34 horas, siendo ocho clases de cuatro horas cada una.

 

Borrego veía como en las diez preguntas del cuestionario realizado a los alumnos, en la mayoría de los formatos revisados, contestaban señalando la opción categorizada como “BIEN” en el desempeño global de los diferentes aspectos de la clase evaluados, siendo la escala: mal, regular, bien, muy bien y excelente.

 

Extrañado y frunciendo el ceño, no le gusto para nada esta evaluación ya que su expectativa de calificación por parte de los estudiantes era “EXCELENTE”.

 

Consideraba que su desempeño había sido impecable ya que desarrolló metodología de casos y adicionalmente, tenía un interés personal presente: el tener como estudiantes a ejecutivos pertenecientes a una de las más prestigiosas Multinacionales de la ciudad representaba para él un mayor reconocimiento y posibilidades laborales futuras.

 

Recordó como en esta última clase, se acerco una integrante del grupo, la Gerente de Sistemas de la empresa, quien había sido especial debido a la participación permanente que presento en el desarrollo de las clases y los interesantes aportes durante la discusión de los diferentes casos; en el momento de entregar la evaluación, ella le había comentado en voz baja lo siguiente:

 

-Profesor, esas evaluaciones reflejan lo que usted logró en nosotros.

 

- ¿Cómo así?, no le entiendo.

 

- ¡Quiero decirle que usted nos desenmascaró, nos mostró que no sabemos identificar un problema, que normalmente nos quedamos en las ramas, también nos puso el dedo en la llaga, nos demostró como estábamos equivocados en muchos conceptos, además!, nos sacudió y nos tiro unos cuantos baldados de agua fría en la cara cuando expuso la realidad de las teorías administrativas que normalmente aplicamos sin siquiera preocuparnos de donde vienen.

 

 Nos hizo sentir que, de verdad le digo esto, hablamos tanta bobada todos los días en reuniones, además sin tomar en cuenta la realidad; tras que no sabemos   leer, leemos mal y aplicamos lo que no nos sirve para nada confundiéndonos más.

 

Usted con los casos nos puso a vivir los roles que nosotros hacemos en nuestra empresa, yo misma me sentía caricaturizada, a veces los diálogos de los casos eran como sacados de nuestra reuniones ,como será que decíamos en burla:…hola! como hizo el profesor para escucharnos la semana pasada…; recuerdo mucho el caso del Gerente de Planta Embolatado, ve al señor flaco del fondo del salón?, no  mire tan rápido, despacio profesor que me delata ….ese, es nuestro Gerente de Planta Embolatado, igualitico profesor, usted viera las pestes que hablo de usted al día siguiente que discutimos este caso, y ve al señor calvo de la izquierda?...el que tiene ese anillo gigantesco en la mano que se parece a Drácula?, si , ese profesor , ese es el Dr. Rex del caso Jurasic Park, también….igualitico, ah, claro que hubo una diferencia, ese hablo más pestes que el otro y fue a recursos humanos a pedir que se cancelara su clase porque usted era un pésimo profesor…Ve? Entonces usted también saco a flote lo negativo de mas de uno.

 

- ¿Cómo así que aquí se vivió todo eso…de verdad, no me está exagerando?

 

-Para nada profesor, es la purifica verdad, claro que pasaron mas cosas, usted en los casos ridiculizo a los ostentosos, a los que intimidan, a los brutos, a los que se pavonean porque tienen un postgrado o una maestría, en fin, usted cogió del pelo a todos y trapeó, fregó y plancho, ¿me entiende profesor?

 

-Es decir que este grupo al ser cerrado, es decir, cuando todos son de la misma empresa y vienen a tomar la clase, viven un nudo gordiano: ¿se les cruzan roles, cargos, poderes y tensiones?

 

-No se profesor lo que me quiere decir, pero siempre que usted daba la clase, al día siguiente, toda esta gente estaba de mal genio,  gritaban a las secretarias , peleaban con todo el mundo que se les atravesara en el camino, además uno escuchaba en la cafetería los chistes que se hacían en voz baja por los personajes del caso que se había tratado o por las situaciones idénticas que vivimos aquí. Hasta le salio un imitador, repite su voz y comienza a hablar como usted lo hace en clase, es chistosísimo profesor, hay perdóneme en todo caso por mi risa, pero usted viera.

 

Elías Borrego seguía mirando las evaluaciones y se detuvo en una que lo marcaba como “regular” en todos los aspectos, “y…esto? ¿pero qué raro?”, se dijo para si.

 

Continúo revisando y encontró otras dos seguidas en igualdad de condiciones …todo regular…, también había una con comentarios los cuales leyó: “ácido”, “falta tacto para transmitir”, “es muy pedante y orgulloso, se cree que se las sabe todas”, fatal eso de los casos, para que estudiar así, un profesor que no explica no sirve”, “se nota que no prepara clase y eso de los casos es solo improvisación”.

 

Después de leer estas observaciones, recordó las clases y se dijo: “veamos la realidad de estas observaciones, tomare punto a punto como hacia mis clases y la secuencia que desarrollaba”.

 

Tomo entonces papel y lápiz y se dispuso a escribir un esquema:

 

-Yo llegaba al salón, saludaba al grupo y daba la idea general de trabajo que íbamos a desarrollar en esa clase, escribía en el tablero máximo cuatro puntos que reflejaban los temas a tratar, luego entregaba el caso respectivo, un caso de 3 a 4 hojas por lado y lado, fácil de leer, el caso podía estar en español o en inglés, eso era lo de menos; daba la instrucción de lectura en la cual se tomaban unos 20 minuto, luego les pedía que se reunieran en grupos de trabajo y discutieran el caso buscando una solución al mismo, en esto tardaban otros 30 minutos, la verdad no vi mayor provecho de este tiempo porque los veía metidos en un teléfono móvil mirando shorts y riéndose de información insulsa, superficial , es decir información para mentes fatuas y superficiales; tomaban el descanso de 20 minutos y luego yo comentaba el caso, les hacia ver los errores que estaba cometiendo los actores y responsables de las situaciones comentadas en el caso, haciéndose énfasis sobre como el ejecutivo colombiano hacia lo mismo y comentaba situaciones que me he encontrado en empresas a las cuales he hecho consultorías, eso era todo .

 

Había intervenciones por parte de los estudiantes durante estos comentarios que yo hacia, lo cuales en su gran mayoría no eran acertados por considerarlas fuera de tono, foco o contexto teórico, en ocasiones tuve confrontaciones con uno que otro estudiante, ¡yo simplemente le hacia ver el error en que estaba haciéndole preguntas que lo ponían contra la pared y él terminaba aceptando el punto de vista que yo le estaba exponiendo el cual era el correcto!.

 

A veces me parecía el colmo que todo un ejecutivo saliera con unas bobadas…, yo permanentemente le explicaba al grupo sobre esta metodología basada en casos, la cual exigía por parte de los alumnos intervenciones concretas, fundamentadas en conocimientos sólidos de tal forma que se pudiera defender los puntos de vista expuestos. El grupo aceptaba estas observaciones, pero era bastante apagado.

 

Después de esta discusión del caso, utilizaba los últimos 30 minutos de clase para dar un concepto teórico que nos serviría de base para discutir el caso en la siguiente clase. Así transcurrieron las ocho sesiones de la materia, con un caso por clase.

 

El profesor Borrego hacia un barrido mental minucioso sobre los elementos utilizados en esta materia como parte de la metodología aplicada, los cuales iba escribiendo:

 

“Para esta clase también aplique los siguiente”:

 

-Casos cortos de 4 a 5 hojas, cada uno, ni modo de decir que eran casos pesados, extenuantes o hartos, nada que ver con lo que yo estudié en mi MBA internacional que eran casos Harvard.

 

-Casos concretos, de problemas reales sobre la gestión operacional de la empresa o de una empresa en general, con situaciones comunes que ocurren en cualquier empresa de nuestro entorno. Normalmente los casos están con nombres de empresas ficticios y productos genéricos, esto con el fin de no caer en situaciones que los estudiantes consideran “denuncia”, de manera que nadie quedo en “evidencia”.

 

-Hice comentarios precisos sobre las situaciones y los hechos que presentaban los casos, los cuales conozco ya que los he aplicado en muchos seminarios y cursos, como también dicho a los responsables en consultorías (ya perdí la cuenta cuantas llevo), lo cual me permite experiencia y fluidez.

 

-Experimente como las discusiones de los casos y los comentarios que hacen los estudiantes, varíe muy poco de grupo a grupo o de Empresa a Empresa, siempre concluyen lo mismo con serias limitaciones conceptuales, repiten lo mismo, son como discos rayados o cortados con la misma tijera. Yo siempre traté de sacarlos de esa zona de confort demostrándoles como había muchos otros puntos de vista, teorías, incluso les di bibliografía con información científica (papers) que podrían encontrar en la biblioteca, pero que nunca consultaron ni leyeron.

 

-La mayoría de los estudiantes al discutir o presentar sus puntos de vista no concretan nada, esto, aunque me puede sacar de casillas, me contenía y trataba de llevar al alumno a encontrar sus propios límites, haciéndole ver que estaba equivocado en un determinado punto o que no estaba considerando conceptos teóricos reales. Pedí un informe escrito sobre un caso que entregue en la clase seis y lo que me entrego cada uno de los grupos, eran comentarios del caso, no había análisis, volvían a decir lo que estaba en el caso con sus propias palabras. Normalmente se veía que sacaban esos resúmenes e ideas del CHAT-GPT, cosa que uno como experto reconoce cuando es respuesta de la IA, pero yo nunca reclame por eso, considero que un ejecutivo debe responsabilizarse por tener ideas propias y no regaladas por una máquina.

 

En ocasiones, los casos se tornaban en discusiones de los comentarios presentados por los mismos alumnos, eran comentarios hechos con segunda intención, es decir, usaban el caso para darle rayo a alguien o cobrar algo, teniendo que intervenir inmediatamente cortando la discusión o “dialogo” establecido de carácter tóxico. En mis clases nunca permití el desarrollo de este tipo de ambiente.

 

-Para cerrar un caso siempre pregunte si quedaba alguna duda y al tener el silencio como respuesta, daba por sentado que todo estaba ok, simplemente quedaba todo concluido.

 

-La metodología fue estable, es decir que las ocho clases se realizaron bajo el mismo formato lo cual daba seguridad y continuidad, sin sobresaltos y sorpresas en el salón de clases.

 

-Acorde reglas de juego, fueron claras, había espacios para leer, discutir en grupo y para concluir. Incluso dejaba que la gente comiera mecato en clase.

 

-Tuve exigencia académica, los casos eran escritos basados en situaciones reales, lo cual requería por parte del estudiante, comprender la complejidad, poniéndolo a prueba sobre sus conocimientos”.

 

Borrego miro la lista elaborada de puntos escrita y al mismo tiempo, al lado, miraba las evaluaciones entregadas, tenía un mal sabor en la boca, consideraba que no era justo que algunos estudiantes hubiesen escrito esas observaciones y mucho menos que lo hubiesen calificado de regular.

 

- “Ni modo, creo que actué correctamente y tomare estas evaluaciones malas como casos aislados, pero que raro…, ¡definitivamente…NUNCA SE PUEDE TENER A TODO EL MUNDO CONTENTO!”.

 

 

Caso elaborado por Andres Lopez Astudillo. Universidad Icesi- Facultad de Ingeniería Industrial.

 

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